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Resumen de la Conferencia: El Bautismo y el Matrimonio
VM. Samael Aun Weor

0001-ReyesMagos...Ya conocen ustedes el secretum secretorum de la Alquimia, ya conocen ese simple artificio que permite la transmutación. No olviden ustedes el Sello de Salomón: allá arriba, tenemos tres grandes poderes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, ellos son los “Tres Supremos” de la Cábala; aquí abajo tenemos el aliento, la sangre y el agua. Así, los Tres Supremos arriba y las tres substancias abajo, forman el Sello de Salomón Rey.

La Estrella de seis puntas es hondamente significativa: las seis puntas son masculinas, las seis ondas, entradas que existen entre punta y punta, son femeninas. Esa Estrella alegoriza al Logos, cristaliza mediante la Alquimia, con sus doce radiaciones, en las doce constelaciones del Zodíaco.

0002-ReyesMagosEs hondamente significativa tal Estrella: fue la que guió a los Reyes Magos que fueron a adorar al Niño, en eso hay mucho simbolismo. Realmente, los tres Reyes Magos no son tres personas como suponen muchos, o tres hombres venidos de distintos lugares. Cuando meditamos en esto de los tres Reyes Magos, descubrimos los tres colores: el negro, el amarillo y el blanco, y hay un cuarto: la púrpura de los Reyes. He ahí los colores de la Gran Obra.

El Matrimonio Gnóstico es grandioso. El Matrimonio Gnóstico se propone, ante todo, la Cristificación mediante ese delicado artificio, tan sencillo, que todos conocen: para no derramar el Vaso de Hermes Trismegisto, se fabrica el Mercurio de los Sabios, y ese Mercurio, tan citado en muchos libros de Alquimia, es el fundamento de toda nuestra Auto-Realización.

En principio, visto ante el Ojo de Dangma, ese Mercurio es negro en principio; más tarde se torna blanco. De entre las aguas negras, tenemos nosotros que sacar la “Gelatina Blanca”. Mucho más tarde, a base de nuevas transformaciones, se vuelve amarillo. Cuando da tal color, queda perfectamente listo para recibir el Azufre, el Azufre Rojo, es decir, el Fuego.

Hay que saber preparar el Mercurio. Repito: en principio es negro e inmundo, se encuentra en estado caótico, y está representado por el cuervo negro de la muerte. También se le alegoriza con una flor negra, metálica y mineral, con la rosa negra; pero si la pareja refina el Sacramento de la Iglesia de Roma, es decir, el Sacramento del Amor, tal substancia negra se vuelve blanca.

0004-ReyesMagosAl llegar a esa etapa, se dice que el Alquimista ha extraído, de entre esas aguas negras, la “Gelatina Blanca”, ese proceso blanco, inmaculado, resplandece gloriosamente. Al llegar a esa etapa del trabajo, se dice que el Alquimista está trabajando con la Blanca Paloma del Espíritu Santo. Muchísimo más tarde se torna amarillo, tal Mercurio; entonces se dice que el Alquimista está trabajando con el águila amarilla. Y por último, despierta el Fuego Sagrado en nosotros. Ese Fuego está alegorizado por el Azufre.

Cuando el Azufre o Fuego se une, o fusiona, o integra con el Mercurio, este último queda extraordinariamente preparado. Un Mercurio Azufrado, provisto además de un poco de Sal sublimada, forman un torbellino que asciende por la médula espinal, lentamente, abriendo las Siete Iglesias del Apocalipsis de San Juan. Si persevera el Alquimista con esa substancia maravillosa, con ese Mercurio Azufrado, podrá crear naturalmente, un Cuerpo Astral; el excedente de ese Mercurio Azufrado, viene a cristalizar en la forma esplendente y extraordinaria del Cuerpo Astral. En una segunda octava, cristaliza el excedente en la forma del Cuerpo Mental, y en la tercera octava, en la forma del Cuerpo Causal.

Cuando uno posee un Cuerpo Astral, sabe que lo tiene porque puede viajar con él a cualquier lugar remoto del espacio infinito. Cuando uno tiene un Cuerpo Mental, puede asimilar la Sabiduría Universal. Cuando uno tiene un cuerpo Causal, puede manejar las circunstancias. Al llegar a ese estadío del Ser, se reciben los Principios Anímicos, se transforma uno en un Hombre de verdad. Un Hombre auténtico, un Hombre legítimo, tiene derecho pleno a asistir a las bodas del Cordero Pascual. Pero aún más es necesario: el Hijo del Hombre tiene que perfeccionar esos Cuerpos que ha fabricado, hasta que ellos, en sí mismos y por sí mismos, resplandezcan con el Oro del Espíritu.

Los Cuerpos de Oro, penetrándose y compenetrándose mutuamente sin confundirse, son verdaderamente el To Soma Heliakon, el Traje de Bodas del Hombre Solar. Si uno posee el Cuerpo de Oro, podría decirse que después viene el Gran Desposorio. Entonces el Alma se desposa con el Cordero. Esa es la Cristificación.

A través de estas explicaciones simplifico, simplifico para que ustedes puedan entender...

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